Todo es pasajero

Publicado el 10 de Mayo de 2008 | 7:05 pm

Joel Ramirez Bautista (Jorab Ryszard)

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Hoy voy a atreverme a contar vivencias de la secundaria, que paso por el año 2008 en un colegio nacional que casi dos años y medio funcionaba como Mixto en Barranca, colegio muy grande y en plena avenida Miramar colindando con el estadio Municipal. A veces todos nos parecía llena de chacotas y risas entre mis compañeros del salón conjuntamente con los maestros, recuerdo aquella vez de la Profesora Nora con su carácter muy dócil que hacia estremecer a todo un salón completo, por no decir a todos los que llevaban el curso de Comunicación, debo agradecer también que perdimos la vergüenza de pararse frente a un auditorio de público lleno, como no recordar a este tan carismático profesor Limo que con sus historia y ocurrencias entretenidas las clases de familia y relaciones humanas. Una de sus mayores recuerdo que tuve es del director mostraba poca relevancia para la construcción de una nueva infraestructura de la comunidad estudiantil.

Al ser un colegio nacional, había compañeros de diferentes sitios, altos y bajos, blancos y menos blancos, por decir algún color. Yo soy mestizo, en ese entonces era el más alto de ese Tercero D de secundaria y había casi todo el abecedario de inglés en salones, reunidos en un mismo pabellón, patio o centro de esa parte del colegio. También debo reconocer que era muy amigable, pero no tenía esa sensación de estudiar en colegio como a mí me hubiera gustado, cosa que ahora sé que no importa el colegio si no el esfuerzo y las ganas de salir adelante. Tenía amigos que le gustaba tirarse la pera para irse de rumba con los amigobios del otro colegio muy conocido en la Provincia. Lo que más me llamaba la atención es que los compañeros de clase no ponían empeño a sus responsabilidades de la escuela.
Las vivencias de la escuela no dejaban de faltar, mis amigos se enamoraban de las chicas del otro pasadillo y más de la veces sacaban una cita para encontrase al termino de las clases del colegio, algunos de ellos se las pasaban gileando hasta las horas del atardecer por el balneario del Puerto chico, y por el otro lado se las pasaban de grupos armados por pandillas de la escuela en un lugar recóndito lugar se reunían para enfrentarse como si fueran vándalos delincuenciales. Poco o nada hacían las autoridades para detener esto en aquel tiempo. Era una época de colegial donde casi todos mostraban rebeldía a los maestros. Recuerdo aquella vez que el auxiliar “pulpo” tenía un carácter maquiavélico para con los alumnos es por eso que se mantenían alejados de los que lo pueda haber pasado.

De esta manera fue que pasando los días de tercero de secundaria me iba dando cuenta de la realidad del colegio público donde estudiaba, los profesores eran pocos capacitados y los alumnos eran pocos los que salían adelante, se ha ido perdiendo el valor y sobretodo el respeto, la trascendencia que tenía desde muchos años atrás. Pero los mejores momentos desde mi adolescencia la pasé en este colegio a pesar de las circunstancias, pues en esta etapa de mi vida la pase bien con todos pero un nunca como a mí me hubiera gustado, pues pensé en mi proyecto personal y dije que esto era pasajero y que algún día tenía que salir de esto y comenzar por algo nuevo.